Las autoescuelas de Navarra atraviesan su peor momento en años. Fernando Simón, portavoz de Autoescuelas Zona Media, no se anda con rodeos: la situación se ha vuelto "dramática". Hay 8.000 personas esperando examinarse en toda la comunidad foral. De ellas, 6.000 aguardan por el examen práctico y otras 2.000 por el teórico. El problema no mejora, al contrario, empeora cada día.
La raíz del conflicto está en la falta de examinadores. Recientemente cesó una profesional con contrato temporal y otra se encuentra de baja prolongada tras sufrir un accidente. Resultado: solo cinco examinadores en activo para toda Navarra. Las dos plazas que se ofertaron para cubrir estas vacantes quedaron desiertas, lo que agrava aún más el panorama.
La fuga de alumnos hacia otras comunidades
Esta escasez provoca un éxodo silencioso pero constante. Muchos aspirantes se marchan a examinarse a La Rioja o al País Vasco, donde la situación ha mejorado notablemente y los exámenes se realizan cada siete días. Simón lo reconoce abiertamente: "La gente se nos va fugando a otras comunidades". Para quienes necesitan el carnet para trabajar o estudiar, esperar meses en Navarra simplemente no es una opción viable.
Las diferencias dentro de la propia comunidad resultan igualmente llamativas. Mientras en Tudela un aspirante puede presentarse al examen teórico en apenas ocho días, en Pamplona la espera alcanza los cuatro meses, con citas ya programadas para febrero. Esta desigualdad territorial añade frustración a un problema que debería tener soluciones administrativas claras.
Dos exámenes cada ocho días: la asfixia de las autoescuelas
Para las empresas del sector, mantener la actividad con estas cifras resulta imposible. "No podemos sobrevivir con dos exámenes cada ocho días, que es lo que se nos está dando por autoescuela", advierte Simón. El ritmo actual no cubre ni los gastos operativos básicos. Ante esta situación límite, el sector ya estudia aplicar un ERTE colectivo para ajustar plantillas a una realidad insostenible.
La Asociación Provincial de Autoescuelas de Navarra ha anunciado protestas todos los lunes de diciembre. Las manifestaciones arrancarán en el estadio de El Sadar a las 8:00 de la mañana y recorrerán las principales arterias de Pamplona hasta llegar a la Jefatura Provincial de Tráfico. Los días señalados son el 1, 9, 15, 22 y 29 de diciembre.
Estas movilizaciones buscan visibilizar un problema que no solo afecta a las empresas, sino también a miles de ciudadanos que ven cómo su proyecto de obtener el carnet se alarga indefinidamente. Las autoescuelas reclaman un refuerzo urgente de personal, una revisión del sistema de reparto de pruebas y medidas extraordinarias para reducir la bolsa acumulada de exámenes teóricos.
¿De quién es la responsabilidad?
Desde el sector señalan directamente a la administración. Aunque las relaciones con el Gobierno de Navarra son fluidas, sus competencias resultan limitadas. Los exámenes están "blindados desde DGT Madrid", según explica Simón. La sensación generalizada es que las instituciones "van dando largas" y "se van tirando los trastos unos a otros" sin asumir realmente el problema.
La situación se arrastra desde hace años, con picos especialmente graves durante el verano, cuando la demanda se dispara. A pesar de las denuncias reiteradas, la falta de examinadores sigue sin resolverse de forma estructural. Mientras tanto, solo seis de los diez examinadores en plantilla están realizando pruebas actualmente, lo que perpetúa el atasco.
El mensaje a los alumnos
Fernando Simón tiene claro lo que quiere transmitir a quienes esperan su turno: "Si no te examinas no es por culpa de tu autoescuela". Las empresas del sector están dispuestas a dar explicaciones y aseguran que avanzarán en cuanto se desbloquee la situación administrativamente. Mientras llega esa solución, miles de navarros siguen esperando.
La pregunta que flota en el ambiente es cuánto tiempo más podrá sostenerse un sistema que claramente ha quedado desbordado por la demanda y la falta de recursos humanos. Diciembre será un mes clave para conocer si las protestas logran mover ficha en las instancias competentes o si, por el contrario, el colapso se cronifica sin visos de mejora a corto plazo.